En España, el número de máquinas tragamonedas y su facturación anual sufrió un decrecimiento en los últimos años. Según el Anuario del Juego en España 2019, entre el 2008 y el 2018 se pasó de 256.000 a 200.000 máquinas operativas, a pesar del leve repunte experimentado desde el 2015.
En un análisis realizado esta semana en El Periódico, señalan que este fenómeno se produjo también en la ciudad de Extremadura, en donde entre el 2010 y el 2012 la cifra de tragamonedas disminuyó un 16% (de 5.246 a 4.370). Sin embargo, según dio a conocer la Consejería de Hacienda extremeña, a partir de ese año la tendencia se invirtió en la comunidad autónoma, y en la actualidad hay un total de 5.588 máquinas recreativas (o de tipo B) y máquinas de azar (o de tipo C), lo que representa un incremento del 27% en relación a cinco años atrás.
De igual manera, la recaudación por tasa fiscal sobre el juego que proporcionan dichas máquinas se vio afectada en Extremadura durante la recesión, para luego mejorar a medida que se reactivaba la economía. Según informó el organismo, a fines del 2019 los ingresos fiscales rondaban los 20,7 millones de euros, en comparación con los 18,3 del 2010 y muy por encima de los 15 millones del 2012 o el 2015.
En la ciudad autónoma, los negocios hoteleros poseen un 85% del total de tragamonedas. En la actualidad, 4.208 establecimientos de esta clase están dados de alta en el Registro de Juegos y Apuestas de Extremadura y, por tanto, autorizados para la explotación de máquinas. Además, en la región hay 106 salones de juego, 24 locales específicos de apuestas, ocho salas de bingo, y el Gran Casino Extremadura.