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Codere busca refinanciar deuda por 800 millones de euros

Codere contrató al Bank of America Merrill Lynch en julio, por lo que el banco ya hizo consultas en Londres para entender si los inversores estaban dispuestos a suscribir los nuevos bonos.
12-09-2019
Tiempo de lectura 1:49 min
El Grupo Codere comenzó su camino para refinanciar cerca de 800 millones de euros de deuda. La compañía contrató al Bank of America Merrill Lynch para estirar los vencimientos de dos emisiones de bonos, que expiran en noviembre de 2021.

La empresa decidió sondear el mercado ante las dudas de las agencias de “rating” sobre el impacto que tendría en su solvencia la situación del negocio en la Argentina. Por ello y según distintas fuentes citadas por el servicio de noticias El Confidencial, Codere contrató al Bank of America Merrill Lynch en julio, por lo que el banco ya hizo consultas en Londres para entender si los inversores estaban dispuestos a suscribir los nuevos bonos. La respuesta habría sido buena, pero la incertidumbre política en Argentina -donde el grupo obtenía hasta el año pasado el 40% de su negocio- complicó su panorama de negocios.

Hoy, el posible cambio en la presidencia de Argentina tras las primarias electorales de mediados de agosto, y el riesgo de crédito del país obligaron a Codere a reconocer oficialmente una baja de siete millones de euros en sus previsiones de ebitda en los nueve primeros meses del año —los resultados finales los presentan mañana viernes—, y debieron adelantar que 2020 podría ser peor, si en octubre se confirma la victoria de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri.

Por ello Codere, que pensaba lanzar la refinanciación en la primera semana de septiembre, decidió congelar la operación hasta conocer el resultado final de los comicios en Argentina.

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El grupo español firmó además una alianza con la multinacional estadounidense para construir el segundo hotel con forma de guitarra del mundo, en México. Lo más importante de esa emisión, tal y como estaba definida, es que los bonos incluían una cláusula por la cual, en el caso de fusión o ser objeto de una oferta pública de adquisición (opa), los inversores deberían aceptar al comprador.

Generalmente, cuando una empresa opa a otra, los bonistas tienen derecho a ser recomprados, por lo que a la hora de proponer la opa se debe tener en cuenta cómo cotizan los bonos y el coste de su compra.

Con la inclusión de esta condición, en el caso de que Codere fuese objeto de una opa, los nuevos bonistas pasarían a ser inversores del nuevo propietario sin derecho de recompra.

Esta cláusula es muy significativa, dado el actual accionariado del grupo de juego, cuyo 80% del capital está en manos de los fondos que se quedaron con la compañía cuando la sociedad -entonces dominada por la familia Sampedro- no pudo hacer frente a sus deudas.

Los bonistas canjearon parte del pasivo en capital y se convirtieron en los accionistas mayoritarios.

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