La Federación de Peñas de Málaga, que nuclea casi a un tercio de la población, está en quiebra técnica. La asamblea que se celebrará el próximo miércoles tiene entre sus puntos del orden del día la disolución de esta entidad de más 50 años de historia con 40 mil inscriptos. Con las cuentas en números rojos y sin dinero para pagar las nóminas de los empleados, el colectivo recibió un ultimátum por parte del Ayuntamiento: si en diez días no abona el dinero que debe a Hacienda y a la Seguridad Social, estimado en 13 mil euros, se quedarán sin las subvenciones que debían recibir para las actividades de 2018.
Rafael Trigos, quien había asumido la presidencia de la comisión gestora de la Federación un mes atrás, presentó su renuncia la semana pasada junto a la casi totalidad de la junta gestora, ante la imposibilidad de reflotar la entidad. La pérdida de las actividades socioculturales, que se sustituyen por bingos ilegales en más de la mitad de las peñas con sede propia, o los gastos excesivos de la Federación son las razones de esta situación límite.
Trigos denunció que la mitad de las peñas con locales propios integradas en el organismo, en concreto 37 de ellas, realizan actividades de bingo ilegales durante los fines de semana. En declaraciones a Efe, aseguró que de las 104 peñas que se encuentran en la federación, "la mitad de las que sí tienen locales sólo hacen bingo".
La responsabilidad de la crisis se le atribuye al anterior presidente, Miguel Carmona. La gestora lo acusa de haber generado con su directiva un agujero que puede llegar a los 325 mil euros, si se atiene a la deuda conocida de 274 mil euros y a una subvención que se le va a requerir a la Federación de 50 mil euros aún no computada. Carmona se defendió en la última asamblea, donde sostuvo que todo lo vertido sobre su gestión era mentira. Sin embargo, la gestora señala números, como los de la tarjeta Visa Oro de la que disponía el expresidente con cargo a las cuentas de la Federación.
Por su parte, Carmona negó haber tenido la tarjeta, y aseguró que en las peñas no existen bingos ilegales, sino que sólo hay lotería familiar a la que juegan "mayores de 70 años para divertirse y pasar el rato". A su juicio, el dinero que obtienen sólo sirve para pagar la luz y el agua, "y no para que las peñas ganen dinero como se dijo".
Ante esto, la entidad no señala a nadie por robo. “No es que hayan metido la mano, sino que han cometido negligencias porque no estaban preparados para gobernar una institución así”, apunta Trigos, que pone como ejemplo los bingos ilegales. Esta práctica desplazó todas las actividades culturales que hacían las peñas, y afirma que se permitió porque es rentable: “Se saca un buen dinero con estas loterías familiares, que no cumplen la normativa, pero generan cantidades que hacen que los presidentes poseedores de bingos estén 14 y 20 años en el cargo”, concluye.