“Sólo el jogo de bicho genera más de 400.000 puestos de trabajo. Padres de familia trabajan escondidos y deben darle una propina a los policías para poder ejercer su actividad, cuando podrían trabajar formalmente y realizar los aportes correspondientes. En poco tiempo, esa actividad podrá recaudar tres veces más que la Contribución Provisional sobre el Movimiento Financiero (CPMF) CPMF”, explicó Halum.
El presidente del Instituto de Juego Legal, Magnho José, indicó: “No discutimos la existencia del juego. Debatimos si el Estado debe beneficiarse o no con la actividad. La Caixa Econômica Federal vende 2.000 millones de reales en apuestas por año. Por día, el 10% de la población brasileña realiza algún tipo de apuesta”.