La Procuraduría General de la República (PGR) lideró múltiples allanamientos sorpresa en la localidad de Camargo, Chihuahua, y decomisó decenas de máquinas tragamonedas.
Las slots funcionaban sin autorización de la Secretaría de Gobernación y quedaron a disposición del Ministerio Público.
“Las máquinas tragamonedas prohibidas por la ley son una fuente de corrupción de menores, su uso no es un juego, es una adicción que abre la puerta la delincuencia”, señalaron.