El Ministerio de Hacienda pretende liberalizar la venta de loterías mediante la instalación de terminales de venta en bares y locales de hostelería, lo que ha provocado la reacción de la mayoría de las comunidades autónomas por dos motivos: el eventual riesgo de fomentar tendencias ludopáticas en algunos sectores de la población –especialmente los más jóvenes, por ser locales de libre acceso– y los intentos de invasión de competencias, ya que, hasta ahora, el control de los locales de juego es una responsabilidad autonómica.
Concretamente, Hacienda quiere impulsar la instalación de terminales de venta del Servicio Estatal de Loterías en bares y otro tipo de establecimiento desde los que, entre otros productos, se venderían boletos de lotería rápida, según informa el portal Publico.es. Su objetivo con este tipo de productos es aumentar los magros ingresos que ya le proporcionan las apuestas.
Además del 20% de los premios de más de 2.500 euros en los juegos de azar, el Estado se lleva entre el 30% y el 45% de la recaudación de los estatales, lo que le supone una tajada de más de 2.400 millones de euros ya que cada año se mueven casi 9.000 millones entre la lotería (4.841), la Primitiva y similares (3.561) y las quinielas de fútbol e hípica (277), según la última memoria anual de la Dirección General de Ordenación del Juego, con datos de 2015.
4.000 millones al año por internet
El volumen de negocio del azar, y también el de los productos estatales, comenzó a repuntar en 2015, cuando, tras cuatro años de retroceso, alcanzó los 33.396 millones de euros, con un peso creciente del llamado “juego no presencial”, que supera la cuarta parte de esa cifra y en el que destaca el juego online con 8.562 millones.
El grueso de ese último volumen, que dejó un margen de 319,5 millones tras repartir 8.243 en premios, se genera en juegos prácticamente instantáneos como las apuestas deportivas (48,84%), un dato que ha llamado la atención de Hacienda, que no quiere trabas para su iniciativa de instalar terminales en bares y establecimientos de hostelería para participar en ese margen y aumentar sus ingresos por la tributación de los premios.
Concretamente, las apuestas deportivas por internet movieron 4.091 millones de euros en 2015, con lo que triplicaron el volumen de negocio de las ruletas (1.513) y el póquer cash (1.219) y pulverizaron el de otras especialidades como el blackjack (610), los torneos de póquer (563) o las tragaperras online (401). Entre las cuatro repartieron premios por 7.163, parte de los cuales fueron a parar al fisco en forma de impuestos.
¿Quién debe autorizarlos?
Hace unos días, en la última reunión del Consejo de Políticas de Juego, sus representantes insistieron en defender la “imposibilidad de sujetar los juegos de competencia estatal a autorización de la correspondiente comunidad”; es decir, en supeditar únicamente a su propia autorización la instalación de esos nuevos terminales y en dejar a las autonomías al margen del procedimiento.