Un acuerdo entre Trump y el nuevo dueño del lugar, Carl Icahn, firmado en 2015, establecía que el nombre tendría que ser removido antes de marzo de 2017, si la propiedad no pasaba nuevamente a manos de Trump.
El casino, ubicado en Nueva Jersey, era considerado el más grande del mundo cuando abrió sus puertas el 2 de abril de 1990.
Trump invirtió mil millones de dólares en su construcción y hasta lo consideró como la octava maravilla del mundo.