El sector representa cerca del 3% del PIB nacional

España: la industria crece entre las dudas que genera la legislación del juego online

Las empresas piden un nuevo marco regulatorio que permita a todos los agentes trabajar bajo las mismas condiciones.
04-01-2017
Tiempo de lectura 2:28 min
Las empresas piden un nuevo marco regulatorio que permita a todos los agentes trabajar bajo las mismas condiciones.

El juego es una de las actividades de ocio de los españoles que ha crecido este 2016. Bien mediante el modelo tradicional como el digital, la industria ha vuelto a crecer tras la crisis y su conversión forzada con la llegada de Internet. Y precisamente este último, el juego `online´, ha sido el causante de la mayor transformación del sector.

El sector del juego en España mueve actualmente unos 30.000 millones de euros (USD 31.576 millones) y supone alrededor del 3% del PIB nacional. Estas cifras se traducen en una recaudación anual de 1.637 millones de euros (USD 1.723 millones) en 2015. Si se desgranan los componentes de esta suma, en el terreno tradicional se han apostado 25.533 millones de euros (USD 26.874 millones) en 2015, con unas ganancias en los márgenes de las empresas que han ascendido a los a los 8.752 millones (USD 9.211 millones) en total. No obstante, desde que desembarcaron los primeros casinos online, la industria del juego se ha visto trasladada cada vez más a la comodidad del hogar.

Tanto es así que, según el Anuario del juego en España 2015/2016 publicado por Codere en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), este tipo de apuestas ha acumulado 8.562,8 millones de euros (USD 9.011 millones) en 2015, unos 2.000 millones más que en el año anterior; además de impulsar el beneficio en los márgenes de las empresas hasta los 319,6 millones de euros (USD 336,3 millones), 65 millones más que en 2014.

A pesar de que el juego online, continúa siendo inferior al presencial, su tendencia ascendente refleja la necesidad de una nueva regulación que, pese a las críticas del sector, parece no llegar.

Esta denuncia partió de la coexistencia del juego online y el tradicional bajo el mismo marco regulador. No era lo mismo apostar in situ que vía Internet, ya que en el primero de los casos se debía tributar y en el segundo existía un vacío legal al respecto que podía dar lugar a prácticas dudosas.

Este aspecto, entre otros tantos, implicó la modificación del ordenamiento jurídico estableciendo un tipo de impuesto sobre las ganancias netas de los operadores con el fin de favorecerles. Sin embargo, esto no se ha adoptado de manera uniforme para todas las modalidades de juego online; hecho que en otros países de nuestro entorno sí ocurre.

Las empresas piden un nuevo marco regulatorio que permita a todos los agentes trabajar bajo las mismas condiciones.

Tal como recoge el estudio Comparativa de la fiscalidad del juego online: España y Reino Unido, el país británico dispone de “un tipo de gravamen del 15% sobre las ganancias netas y una mayor flexibilidad en el establecimiento de las cuantías de las tasas” que parte del juego online. En cambio, En España, “varía entre el 20% y el 25% de los ingresos netos o brutos dependiendo de la modalidad del juego”.

A esto hay que sumar la competencia surgida entre los distintos portales. Y es que, tal como recogió El Confidencial, Internet es el operador que más dinero distribuye entre los usuarios, llegando a repartir 96 de cada 100 euros. Esto implica que pese a las ganancias citadas, las empresas siguen registrando pérdidas; y si se arriesgan a reducir los premios para tratar de arañar unos pocos beneficios, también se exponen a la marcha de usuarios.

En este contexto las empresas del sector se encuentran en una encrucijada sobre la que piden un nuevo marco regulatorio que permita a todos los agentes trabajar bajo las mismas condiciones y que les permita afrontar el futuro, ya desde 2017, con las garantías necesarias para coexistir.

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