A diferencia de las loterías de habla hispana, la de Estados Unidos no tienen un límite a repartir en premios y eso hace que su popularidad y clientela sea aún mayor que la del resto de los países.
Los premios de las loterías norteamericanas acumulan grandes volúmenes de dinero, en especial la Mega Millions y Powerball, las más populares en todo el país debido a que sus premios pueden superar el 1.000 millones de dólares, como fue el caso de Powerball, que en enero repartió el mayor premio jamás pagado en toda la historia, de unos 1.600 millones de dólares.
En el caso de Mega Millions, tiene un premio mínimo de 15 millones de dólares que se van acumulando semana tras semana.