Así, Playtech se hace con una empresa cuya sede central está en Estocolmo y que actualmente tiene un catálogo de más de 20 juegos de gran calidad y una cartera con más de 40 clientes.
En el ejercicio pasado, que se cerró el 31 de diciembre de 2015, Quickspin acabó con unos ingresos de 6 millones de euros y un EBITDA ajustado de 2,1 millones de euros. Las previsiones indican que crecerá significativamente con nuevos clientes y nuevos juegos.
Esta adquisición le da a Playtech un catálogo contratado de juegos de tragamonedas online y fortalece su posición como proveedor líder de contenido en la industria del juego, además de provocar una mayor inmersión en la región nórdica. La desarrolladora de software del sector del juego tiene en vista el suministro del contenido de Quickspin AB en todos los mercados verticales a través de sus canales de distribución existentes.