De acuerdo con el Gobierno, este impuesto se estableció en 2012 como "medida temporal y extraordinaria" en tiempos de crisis, pero este diciembre y a las puertas del sorteo de Navidad, la medida sigue vigente.
"Antes la gente entraba en la tienda a pedirte un billete y ahora, como mucho, te piden un décimo", lamenta Manuel Izquierdo, presidente de Anapal (Agrupación Nacional de Asociaciones Provinciales de Administradores de Lotería).
El sector de los loteros lleva en pie de guerra desde que se anunció este gravamen, allá por septiembre del 2012. Insisten en que es contraproducente para las arcas públicas. "En dos años las ventas de la Lotería han caído un 20% y eso ha hecho que el Tesoro ingrese 600 millones menos al año", aseguran desde Anapal.
Los loteros aluden, sin saberlo, a la famosa curva de Laffer, según la cuál cuando un impuesto se sube por encima de un determinado umbral, eso redunda en una caída del consumo y en consecuencia, en una menor recaudación por parte del Estado.
En efecto, de acuerdo con el Informe Mensual de Recaudación Tributaria de octubre de 2015, la Agencia Tributaria recaudó 410,6 millones de euros entre enero y octubre de 2015, un 1,6% menos que en el mismo periodo del ejercicio 2014 (417,3 millones).
"Ya dijimos que el impuesto iba a ser negativo y se ha cumplido. No entendemos que después de lo que ha sucedido desde 2012, el equipo de Montoro siga insitiendo que el gravamen no afecta", reitera Izquierdo.
Además, esta reducción del 20% ha redundado en un hundimiento del sector. Según la Asociación, en estos dos años se han perdido 800 empleos y se han traspasado 2.000 administraciones. "Yo tengo dos empleadas y estoy pensando en deshacerme de una de ellas si la cosa no remonta este año", confiesa este lotero.
Se podría pensar que la mala racha del sector está más relacionada con la crisis que con el establecimiento del impuesto. Sin embargo, de acuerdo con Anapal las pérdidas entre 2009 y 2011, eran "de solo un 3%" y aumentaron al 4,8% en 2012, una vez anunciada la medida. "Fue un castigo anticipado por parte de los clientes", considera Izquierdo. La caída en el Sorteo del Niño, con la medida ya en vigor, se elevó hasta el 13%.
"Desde 1939 no recordamos un descenso de esta magnitud en una campaña de Navidad. No puede ser la crisis", defienden desde Anapal. Sin embargo, Gestha (sindicatos de técnicos de Hacienda) argumenta que el gravamen es de justicia. "Un premio de Lotería, que al fin y al cabo es una ganancia inesperada, nos parece positivo que pase a tributar. Lo que era una anomalía es que estuviera exento", afirman.
La buena noticia es que los primeros datos con respecto a la campaña de este 2015 parecen indicar que la cosa va a mejor. Cada español gastará este año una media de 62,72 euros en comprar décimos para el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, 1,22 euros más que en 2014, según la cifra de consignación por habitante de Loterías y Apuestas del Estado.
Sin embargo, esta cantidad es solo estimativa. El dato será definitivo cuando se reciban las devoluciones de boletos no vendidos, el próximo 21 de diciembre. El año anterior, la consignación previa fue de 61,5 euros.