Desde el 1 de enero de 2015 está prohibido en la capital de Austria la colocación de máquinas tragamonedas y de cualquier otro equipo que otorgue premios en dinero fuera de las salas de juego.
Desde entonces, la policía ha llevado a cabo 262 inspecciones, en el curso de los cuales se incautó de 404 dispositivos ilegales.
De ellos, 257 fueron slots reales utilizadas ilegalmente, los dispositivos restantes estaban conectados en red a corredores de apuestas, los cuales no contaban con ninguna autorización, según confirmó la asesora municipal Ulli Sima durante una conferencia de prensa a la que asistieron el jefe de policía Gerhard Pürstl.
Todos los equipos fueron confiscados y los locales fueron sancionados con la clausura. Las unidades secuestradas serán destruidas después de la conclusión de los procedimientos pertinentes.
Asimismo, los propietarios pueden ser multados con sanciones de hasta 22.000 euros. Los operadores que en su momento recurrieron a la Corte Constitucional antre la implementación de la normativa, vieron sus demandas fueron rechazadas.
Sin embaro, a la luz de estos resultados, se evidencia un fenómeno nuevo. "Estamos viendo un cambio hacia las apuestas. Se trata de actividades que no cuentan con una autorización nacional", admitió Sima.
A tal fin se está estudiando la sanción a de una nueva norma que contrarreste esas actividades. Por su parte, el Jefe de la Policía Pürstl habló de "gran éxito" en la lucha contra el juego ilegal, y anunció un mayor fortalecimiento de la cooperación entre la ciudad y la policía financiera.