¿Por qué cree que el referéndum no prosperó?
Actualmente, la política aquí pasa por lo que sucede al sur de Nueva Jersey. A los referentes de esa zona les preocupaba que el referéndum pudiera dañar a dos de sus candidatos. Una desgracia.
¿Qué beneficios traería la expansión del juego?
Muchos, pero para empezar podría salvar al turf, ya que la cría de caballos se ha derrumbado. Los estados aledaños están subsidiando a la industria de slots. Para Nueva Jersey es prácticamente imposible competir. En cuanto a los contribuyentes, generaría alrededor de U$S500 millones en ingresos fiscales al atraer a personas que actualmente apuestan principalmente en Nueva York y Pensilvania. Un porcentaje de ese dinero podría utilizarse para la recuperación de Atlantic City y ellos necesitan desesperadamente ese dinero. Se invertiría y generaría valor en bienes raíces. Sólo nosotros contrataríamos a unas 4.000 personas.
Una encuesta de PublicMind de la Fairleigh Dickinson University realizada el mes pasado reflejó que el 56% de los residentes se oponen a expandir el juego fuera de Atlantic City, mientras que el 37% apoya la iniciativa. ¿Qué impacto tuvo la opinión pública en la no realización del referéndum en noviembre?
Creo que la encuesta les dio una excusa para no llevar adelante el referéndum, pero no creo que haya sido la razón principal. Por otro lado, si las cifras de la encuesta se revirtieran y mostraran un amplio apoyo no tendrían más remedio que avanzar con el referéndum.
Patrick Murray, director ejecutivo del Monmouth University Polling Institute, afirma que retrasar el referéndum beneficia tanto a Atlantic City como a los demócratas del sur de Nueva Jersey. ¿Coincide con este punto de vista?
Está en lo correcto, pero no creo que realmente beneficie a Atlantic City porque la ciudad necesita el dinero que estamos ofreciendo si espera crecer y revertir su debilitamiento.
¿Existe alguna posibilidad de que el referéndum se realice este año? De no ser posible, ¿cuál sería el próximo paso?
Creo que las posibilidades son remotas ya que la fecha límite es el 4 de agosto y no hay indicios de que la Asamblea vuelva a sesionar. El siguiente paso es conseguir que ingrese el próximo año y creo eso sí va a suceder. Quienes abogaron para que no se trate este año nos han asegurado que sí se hará el próximo año, aunque nos habían dicho lo mismo sobre este año. Aclarado esto, opino que sí sucederá.