"Mejor dicho, fui abiertamente enchastrado en medios de prensa donde, sin esperar ningún proceso, me juzgaron de forma sumaria", afirmó en una carta abierta que emitió tras conocerse que a pedido del fiscal especializado en crimen organizado, Juan Gómez, el juez Néstor Valetti archivó el caso.
El 17 de marzo de 2011, Chá ofertó 94.000 dólares por 10 máquinas tragamonedas que permanecían en el país en "admisión temporaria", es decir, sin haber pagado los impuestos por su importación. Meses después, tras una denuncia presentada por la Federación Nacional de Trabajadores del Juego (Fenaju), el asunto llegó a la sede especializada en crimen organizado.
Luego de casi tres años de investigación y donde Chá declaró como testigo en noviembre de 2012, la Justicia clausuró el expediente al concluir que el jerarca no cometió delito alguno.
"Lamentablemente, la decisión de archivar la causa demoró tres años. Tres años para establecer que no había mérito ni delito alguno y que la operación comercial objeto de la denuncia ya había sido examinada por el Tribunal de Cuentas, la máxima autoridad en cuanto a la legalidad de contratos y procedimientos en el Estado uruguayo, sin que le mereciera observación alguna", sostuvo en la carta el director de Casinos, que asumió en su cargo en el gobierno de José Muiica y a quien Tabaré Vázquez ratificó en el puesto.
Chá explicó que por un "error interno" no se advirtió que al momento de comprar los slots la "admisión temporaria" estaba vencida, pero ese aspecto se solucionó "con un trámite administrativo que regularizó la situación sin costo alguno para el Estado".
"Sin embargo, fui denunciado judicial y públicamente con malicia, con la única intención de perjudicarme", afirmó Chá, que en la nota cuestionó la cobertura periodística que tuvo el caso en varios medios.
Chá arremetió, sin mencionarla, contra la Fenaju: "Para vergüenza del sindicalismo uruguayo y de los buenos funcionarios del Estado, este tipo de denuncias maliciosas y campañas destructivas, son la herramienta utilizada por algunos dirigentes gremiales, para dañar y ensuciar a quienes defienden al Estado y no se dejan llevar por delante".