La decisión de Lotería Nacional sorprendió a los trabajadores. Más aún que el anuncio realizado en la semana por el propio Macri, que desde hacía tiempo venía tratando de despegarse de cualquier vínculación con los empresarios que controlan el negocio del juego.
Desde el viernes quedarían en la calle unos 450 trabajadores nucleados en los sindicatos de juegos de azar y gastronómicos. A modo de protesta, hoy comenzarán con un plan de lucha que incluye múltiples cortes y movilizaciones frente a cada una de las salas de juego. El jueves se movilizarán hasta el Ministerio de Trabajo de la Nación.
El secretario gremial de Aleara, Ariel Fassione, explicó que Lotería les “comunicó oficialmente la decisión, y por lo tanto los 450 empleados decidieron volver a los cortes y movilizaciones para defender sus puestos de trabajo en los bingos Belgrano, Caballito, Lavalle, Flores y Congreso”. Y agregó: “Sabemos que esta decisión provocará malestar en muchos automovilistas y vecinos, pero a ellos les pedimos disculpas y queremos que entiendan que es la única posibilidad que tenemos para que se escuche nuestro reclamo”.
Lotería Nacional había iniciado un proceso licitatorio para renovar las concesiones de los cinco bingos de la Ciudad. Pero el Instituto de Juegos porteño se opuso. El organismo nacional había fijado en principio la fecha del 19 de abril como última jornada de actividad, que luego fue prorrogada por 30 días hábiles. Desde entonces, hubo una serie de reuniones entre las partes para llegar a un acuerdo, pero desde el PRO radicalizaron su postura.
Los bingos porteños dejaron de ser un gran negocio. A diferencia de los de la Provincia, no pueden tener en su interior máquinas tragamonedas y compiten en el mismo territorio contra los visitados slots del Hipódromo de Palermo y del los casinos flotantes de Puerto Madero.