Las ocho ciudades con slots y un perfil turístico indiscutido son Carlos Paz, Alta Gracia, Río Ceballos, La Falda, Embalse, Cosquín, Mina Clavero y Miramar. En estas localidades (en Carlos Paz y en Río Ceballos hay dos), como es de esperar, el dinero jugado aumenta de manera notoria en los meses de diciembre, enero y febrero, cuando reciben turismo de todo el país. Por ejemplo, en enero pasado, se apostaron en las máquinas de esas salas 16.700 millones de pesos, el 65% de todo lo que se jugó en slots en ese mes.
Hay nueve ciudades que también tienen tragamonedas, pero que no son de perfil turístico. Entre ellas se cuentan, Río Cuarto, Villa María, San Francisco, General Roca, Corral de Bustos, Morteros, Laboulaye, Cruz Alta y Deán Funes. Algunas tienen más flujo de tráfico, con viajantes y camioneros que, al fin y al cabo, están trabajando, no son turistas. Resulta interesante ver cuánto aportan estos grupos de ciudades en el mapa del juego cordobés.
En los tres meses de verano, según datos que publica la Lotería de Córdoba, las ocho ciudades turísticas le reportaron a Lotería 45,12 millones de pesos en concepto de canon. Como el canon representa el 24% de lo jugado, cordobeses y turistas dejaron en las tragamonedas durante las vacaciones 188 millones de pesos, el 63,3% de lo apostado en las 3.600 slots que tiene Lotería en la provincia de Córdoba. Por su parte, en el pelotón de localidades no turísticas, se jugaron 109 millones de pesos, el 36,7% restante.
El resto
Pero ¿qué pasa fuera de temporada, cuando los turistas se van? En aquellas ciudades de veraneo, las apuestan caen. En Mina Clavero, por ejemplo, se reducen a la mitad. Pero en aquellas que no son turísticas, las apuestas suben. Esto significa que esas nueve ciudades no turísticas efectivamente no reciben visitantes y que son los mismos vecinos, quienes en el verano quizás salen de vacaciones, los que apuestan durante el año.
Para evaluar el fenómeno con cifras: en el conjunto de las no turísticas se jugó entre marzo y noviembre 391,7 millones de pesos de los 944 millones que se apostaron en las 3.600 tragamonedas.
La cifra representa el 41,5% del total jugado. Esto significa que en las ciudades no turísticas, fuera de temporada, el juego aumenta un 13%. Entre las turísticas, cuando no hay veraneantes, cae un 7,6%.
Fenómeno
Para evitar la distorsión que puede provocar la inflación, bien puede compararse sólo enero con abril. En las ocho ciudades turísticas, en abril las apuestas caen un 16% frente a lo jugado en enero. Pero en las nueve que no son turísticas, suben 3,9%.
El fenómeno no es nuevo, se repite todos los años; incluso más acentuado. En abril de 2011, por ejemplo, en las ciudades de veraneo, las apuestas cayeron un 8,7% respecto de enero de ese año; pero en las no turísticas crecieron 13,6%.