En el año 2013, los ciudadanos se gastaron 408.800.000 euros (448.381.436 dólares) en las mesas de los casinos madrileños, mientras que en el ejercicio de 2014 la cifra creció hasta los 554.400.000 euros (608.078.934 dólares).
La razón de esta importante subida en la facturación de los casinos es la apertura, a finales de 2013, de dos establecimientos satélites de las dos empresas que estaban instaladas en la capital de España. Se pasó de dos casinos a cuatro, aunque no hay peticiones para abrir ningún otro.
El Gobierno regional negociaba en 2013 el aterrizaje del magnate Sheldon Adelson en España. La Comunidad de Madrid le permitió a las dos empresas españolas que se prepararan para luchar contra el norteamericano.
Se autorizó la apertura de casinos urbanos a las dos empresas del sector: Comar (Aranjuez) y Escolano (Torrelodones). Aunque hacía 90 años que el juego había sido prohibido en Madrid, a finales del ejercicio pasado se abrieron dos establecimientos, uno de la Gran Vía y otro en la Plaza de Colón.
La amenaza de la llegada de Adelson y su ciudad del juego también hizo que la Comunidad redujera la presión fiscal sobre esta actividad en 2014. En 2015 también se produjo otra modificación para disminuir la crisis que afectaba al sector y mejorar los premios.
El aumento de las ventas
El importante aumento de las ventas se debe sin duda, a la apertura de los casinos urbanos en Madrid. Lo curioso es que estos nuevos establecimientos sirvieron para equilibrar la facturación de los dos competidores. Hace apenas un año y medio, el Casino de Torrelodones facturaba un 85% del juego, mientras el resto lo hacía Aranjuez. Hoy, se logró casi un equilibrio del 50%.
La razón es que Torrelodones invirtió más de 20.000.000 de euros (21.930.922 dólares) en la construcción del local de Plaza de Colón, pero el rendimiento no es el esperado. Aranjuez apostó por la Gran Vía, tras invertir 15.000.000 de euros (16.439590 dólares), y está ganando en rentabilidad a su oponente. Parece que los turistas que vienen a Madrid entran con mayor afluencia a la Gran Vía y menos a la Plaza Colón.