El delegado estatal de la PGR, José Guadalupe Franco, detalló que el decomiso de los artefactos se logró gracias a un plan de trabajo derivado de la coordinación del Gobierno estatal con la ayuda del Gobierno federal.
Las máquinas fueron destruidas con una retroexcavadora y de cada artefacto se extrajo en promedio entre 150 y 700 pesos mexicanos (entre 9 y 46 dólares), dinero que fue depositado en el Sistema de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), cuenta concentradora en el banco HSBC a donde van todos los recursos económicos producto del delito.