En una economía globalizada y altamente competitiva como la actual, la construcción de ventajas competitivas que permitan mejorar el posicionamiento de la empresa y mantenerse en el mercado, es una necesidad. Pero cada vez es más difícil construir esas ventajas y en este punto, los intangibles con que cuenta cada compañía es lo que la diferencia del resto de sus competidores.
La gestión orientada a la sustentabilidad ofrece una oportunidad interesante para desmarcarse de la competencia o bien, para comenzar a competir en igualdad de condiciones ya que esto permitirá a su organización mejorar la reputación corporativa a través del mejoramiento de la gestión económica, ambiental y social.
Conseguir esto; que no es ni tan complejo, ni tan costoso como habitualmente se cree; es un recurso que bien aprovechado y comunicado (interna y externamente) aumentará su cuenta de resultados ya que por ejemplo, tomando la dimensión ambiental, si comenzamos a adoptar un modelo ecoeficiente en el uso de las materias primas y suministros podremos ver la baja de costos de operación, aún si en su inicio nos requiere una mayor inversión la adquisición de esos recursos.
En la misma línea, pagar salarios justos y evaluar el otorgamiento de beneficios y/o capacitaciones para los colaboradores también reduce los costos ya que por ejemplo, si baja la tasa de rotación esto nos ahorrará los costos de buscar nuevos empleados, entrenarlos y toda la gestión administrativa que ello implica. Además, una forma de motivar, mejorar el rendimiento y fidelizar a los equipos de trabajo es brindándoles (entre otras cosas) diferentes tipos de capacitaciones. No nos olvidemos que una persona contenta es un empleado que trabaja más y mejor.
Otra cuestión importante es la opinión pública. Hoy, que todo es visibilizado rápidamente gracias a las nuevas tecnologías y el uso de las redes sociales, incursionar en prácticas que afecten la integridad de nuestros colaboradores o dañen de alguna forma el medioambiente no sólo está muy mal visto sino que además, es repudiado a través de diferentes canales ¡y a una velocidad que asombra! ¿Cuál sería el costo de enfrentar una situación así? Bien sabemos que construir la reputación de una marca nos lleva años y destruirla, tan solo segundos.
Para cerrar, repasaré y detallaré algunos otros beneficios de la RSE recabados por estudios de diferentes instituciones internacionales como el BID o el Instituto Ethos:
1. Facilita la retención y atracción de clientes y consumidores: las empresas que adoptan medidas de RSE acceden más fácilmente a los clientes que evalúan y seleccionan a sus proveedores bajo criterios sociales y ambientales; y a nuevos consumidores en los mercados más maduros que demandan estas prácticas.
2. Mejora la eficiencia operacional: introducir mejoras en la gestión de los recursos y buscar la ecoeficiencia pueden disminuir el costo de sus insumos (materias primas, suministros, etc.)
3. Mejora la atracción, retención y productividad de los recursos humanos: las empresas que invierten en la mejora de la calidad de vida laboral y en su reputación pueden retener y atraer a los mejores profesionales que valoran cada vez más estas prácticas.
4. Mejora la gestión de riesgos: las empresas que realizan una revisión de sus impactos económicos, ambientales y sociales detectan los riesgos ambientales o sociales actuales o potenciales con mayor antelación lo que facilita la toma de medidas preventivas.
5. Facilita la identificación y aprovechamiento de oportunidades: aquellas que realizan un análisis de su desempeño en todos sus procesos, son capaces de vincularlos de un modo más integrado y estratégico; y de identificar y aprovechar mejor las oportunidades.
6. Incentiva la innovación: las empresas que revisan sus impactos económicos, ambientales
y sociales y se comparan con sus competidores detectan más fácilmente oportunidades de innovación en procesos, productos y servicios que generen nuevos beneficios.
7. Expande las posibilidades de financiación: las empresas que adoptan medidas de RSE acceden más fácilmente a índices de inversión socialmente responsable, especialmente en los países con mercados financieros desarrollados.
8. Mejora la licencia social para operar: las empresas que realizan inversiones sociales pueden obtener la aceptación social más fácilmente por parte de las comunidades en las que operan.
9. Mejora la imagen y reputación: las empresas que adoptan medidas de RSE mejoran los atributos intangibles de sus productos lo que contribuye a su diferenciación.
Muchas veces, el trajín diario atenta contra la posibilidad de diagnosticar y planificar para ser más eficientes. Sin embargo, deberíamos encaminar los esfuerzos para hacernos un tiempo en la agenda y pensar en la implementación de un sistema de gestión de RSE que permita mejorar los procesos internos enriquecidos por el aporte de los grupos de interés (ver artículo anterior). Las empresas pueden seleccionar sus prácticas de responsabilidad social (que son totalmente voluntarias y todas son adaptables a las especificidades de cada organización) y esta selección permitirá una gestión estratégica que justificará más fácilmente ante los propietarios o accionistas la inversión requerida para iniciar y mantener un proceso de mejora continua.
Fuente: Programa VALOR – AMIA Bid Fomin