El grupo de juego privado presentó el 2 de enero el preconcurso de acreedores, pero finalmente en septiembre se llegó a un acuerdo por el que la familia fundadora de la firma -Martínez Sampedro- cederá el control de la sociedad a los bonistas, que se harán con el 97,78%. Sin embargo, los mayores afectados serán los accionistas minoritarios que se quedarán con aproximadamente un 0,8% del capital.
Además, una vez termine el proceso de reestructuración, se promoverá la exclusión de Bolsa de la compañía. De hecho, desde que comenzó su andadura bursátil en 2008, sólo ha logrado cerrar un año con subidas. En el resto de ejercicios ha registrado una caída media superior al 45%.