Se debatieron oportunidades de negocio. Se planteó si un bar podría contar con iPads con slots online y el dueño del bar participar como afiliado. No hubo respuestas unánimes sobre su autorización, pero quedó claro que el sector del juego no es estático, sino que evoluciona a pasos agigantados.
Respecto a la Ley de Unidad de Mercado se quiere avanzar hacia una uniformidad regulatoria, que las normativas converjan y que juego on y offline pierdan sus líneas de separación. Y, sobre todo, se unifiquen criterios.
Sobre el social gaming no se determinó si necesitan o no de regulación porque se les puede aplicar distintas legislaciones (propiedad intelectual, gambling...) dependiendo de cada caso. Lo que sí está claro es que es una modalidad en claro ascenso y con un buen número de seguidores.