La acción de las fuerzas federales, únicas facultadas para el decomiso de esos aparatos se centró en las calles Arteaga, también conocida como Tepetates, Clavijero y la Plaza Lido, donde sin mediar palabra empezaron a subir las máquinas a las camionetas que llevaban.
Hasta el cierre no se tenía el reporte oficial sobre la cantidad exacta de minicasinos que logró decomisar la Policía Ministerial Federal con el apoyo del Ejército, ni la posibilidad de personas detenidas por realizar este tipo de comercio que no está permitido.
Es precisamente la Ley Federal de Juegos y Sorteos la que impide que se tengan las máquinas tragamonedas, las cuales han ganado la preferencia de personas de todas las edades.
De acuerdo con el Secretario del Ayuntamiento de Cuernavaca, Enrique Paredes, se considera como un minicasino, desde el momento en que a cambio de una o más monedas, se puede generar un premio económico, por lo que la Ley prohíbe su utilización.