La propuesta de los propietarios se centra en una reestructuración parcial del interior, pero “preservando el carácter del antiguo cinematógrafo, al igual que se ha hecho con otras remodelaciones de teatros y cines adaptados a salas de juego”.
Así figura en la memoria presentada para tramitar la modificación puntual del PGOU y necesaria para autorizar esta actividad. Un trámite indispensable para poder abordar el traslado y que superó el primer escollo el pasado mes de julio, cuando el Pleno aprobó inicialmente la modificación de ordenación detallada para permitir un uso especial de comercio y oficinas, que ahora está en exposición pública.
En ese documento se apuesta por “conectar visualmente” el anfiteatro de la planta principal con el patio de butacas, además de optar por el desmontaje del graderío que se instaló en la remodelación que sufrió el edificio en 1995. Esa obra se realizó para habilitar una segunda sala para la proyección de películas, que ahora desaparecerá para acoger la sala de espectáculos, junto con las butacas de la sala principal, donde se instalará la sala de juegos.
Las obras de acondicionamiento del edificio, diseñado por el arquitecto Ramón Pérez Lozana, deberán respetar el aspecto exterior del edificio, que está catalogado y dispone de protección estructural. Estas obras, que disponen de un periodo máximo de ejecución de 14 meses, se llevarán a cabo de acuerdo al proyecto presentado, donde destaca la incorporación de nuevos espacios para la prestación de los servicios complementarios. Aunque en la documentación, que ahora está en exposición pública, sólo se hace referencia a la elevación del escenario actual para instalar allí el restaurante.
También será necesaria la modificación y ajuste de las escaleras del vestíbulo para cumplir con la normativa de seguridad y accesibilidad, al igual que se ampliarán las puertas de la fachada de la calle Doctrinos para su adaptación a la normativa de evacuación.
Esta idea que ahora se conoce con más detalle no es nueva. Sus propietarios ya presentaron en 2011, en el Ayuntamiento, una propuesta similar, pero la tramitación quedó suspendida a la espera de la autorización del traslado del Casino desde el Palacio de los Condes, en Boecillo, a la calle de María de Molina, en el centro de la capital. Ese permiso llegó a principios de julio. Ahora sólo falta la tramitación municipal.