Según Carlos de Juan, las islas suponen para los operadores de apuestas deportivas, de los que existen alrededor de media docena en España, un mercado notablemente interesante por su volumen de población, nivel de renta y cifra de visitantes. Además, una parte de las empresas del sector que ya operan en las islas, principalmente los salones de juego y el Casino de Mallorca, no ocultan su interés en incorporar este tipo de servicio para sus clientes. Esta posibilidad es observada con mayores reticencias por bingos, restaurantes y hoteles.
El proyecto de ley elaborado por el Govern, que ahora debe tramitarse en el Parlament, contempla la legalización de los centros de apuestas deportivas en Baleares. Estas instalaciones suelen incluir varias pantallas de televisión desde las que se siguen los acontecimientos deportivos, y máquinas en las que se realizan apuestas sobre el resultado de los mismos, aunque éstas pueden ser recogidas también por trabajadores.
Según el vicepresidente en Mallorca de la asociación de salones de juego de las islas (Sareiba), Francisco López, su sector es uno de los interesados en incluir la oferta de las apuestas deportivas como un complemento más a su actividad actual. En Baleares hay actualmente unos 90 salones de este tipo, y no se oculta que una gran parte de los mismos ve con buenos ojos la posibilidad de incluir estas apuestas en sus instalaciones, entre las que se señala una modalidad muy vinculada a la isla: jugar sobre los resultados de las carretas hípicas de trote, algo que puede suponer una importante ayuda en la financiación de este deporte, según admite el presidente de su federación balear, Joan Llabata.
Sin embargo, la entrada de las apuestas deportivas en los salones de juego está condicionada por un factor: el interés que los escasos operadores de esta modalidad de juego que trabajan en España tengan en implantarse en Baleares, dado que la inversión va a correr por su cuenta (hay que ubicar máquinas para hacer esas apuestas y pantallas de televisión). Las empresas de salones no ocultan que si la oferta que se les hace es interesante, a la hora de cobrar la correspondiente comisión, la mayoría estarán dispuestos a introducir esta modalidad.
Llega el minicasino
Desde el Casino de Mallorca tampoco se oculta su predisposición a analizar la posibilidad de ampliar su actividad de la mano de la nueva ley balear del juego. Y ello viene por dos vías: tanto por la inclusión en sus instalaciones de una zona en la que se puedan realizar apuestas deportivas, como por otra de las novedades contempladas en la legislación que ahora se va a tramitar en el Parlament, como es la autorización para poner en marcha una sucursal en la isla, es decir, lo que se ha venido en denominar como minicasino. El director de estas instalaciones, Javier Blasco, lanza un matiz reiterado por el resto del sector del juego: el proyecto de ley del Govern es "muy abierto" y hace que el reglamento que se va a elaborar vaya a ser fundamental para fijar una postura.
Por contra, los pocos bingos que quedan en Baleares (cuatro de ellos en Mallorca y otro en Eivissa) no parecen especialmente partidarios de entrar en el mundo de las apuestas deportivas, según señala el presidente de la patronal Asba, Antonio Aloy, ante el temor de que este tipo de juegos terminen por "canibalizar" su actividad principal, inicialmente más rentable para ellos.
En este sentido, se recuerda que la implantación de apuestas deportivas supone recibir solo un porcentaje de lo que ingresan los operadores dedicados a esta modalidad, y existe el temor a que esta actividad y la de bingo se terminen entorpeciendo dentro de unos establecimientos pensados para una clientela que acude con la intención de pasar horas.
A la oferta que realicen los salones de juego y el casino se sumará la apertura, más minoritaria, de córners, es decir, de locales dedicados exclusivamente a las apuestas deportivas, hasta sumar un total de puntos con esa actividad que superará el centenar antes señalado.
Pero un aspecto se advierte desde las patronales consultadas: la nueva oferta de apuestas deportivas que va a impulsar la ley balear no va a suponer una importante inyección financiera para el sector, aunque sí un refuerzo de sus ingresos, dado que ésta se podrá seguir realizando por internet y la crisis económica ha limitado el presupuesto que las familias tienen para este tipo de oferta de ocio.