Las empresas no abonan este impuesto desde 2009 por la crisis del sector y, según explicaron desde los bingos, no lo hacen desde que se llegó a un acuerdo de palabra con el organismo que dirige Roberto López para mantener los puestos de trabajo.
Lo cierto es que desde que la oferta de máquinas tragamonedas se multiplicó en la ciudad, los cinco bingos porteños quedaron relegados, ya que tienen prohibida la instalación de esta modalidad de juego.
Si bien el rumor inicial fue que las salas podrían cerrar, desde Lotería explicaron a Perfil.com que "los bingos no se cierran, sino que se termina el período de los actuales operadores". "Se está preparando la nueva licitación", advirtieron. De esta manera el organismo adelantó que los actuales operadores deberán dejar su lugar.
Por su parte, el Sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar (Aleara) y la Unión de Trabajadores Gastronómicos (Uthgra) se declararon en estado de alerta y movilización ante el posible cese de actividades donde cumplen funciones en forma directa e indirecta, más de 1.500 empleados.
En diálogo con este portal, Ariel Fassione, secretario gremial de Aleara, adelantó que "la próxima semana habrá reunión en el Ministerio de Trabajo junto a las empresas y Lotería" tras un pedido de audiencia que hicieron los gremios.
Para el sindicalista, no quedan dudas que Lotería "salió a pedir ese canon para documentar la deuda, ya que es dinero del Estado, no de Lotería". "Con el lío que tienen, eligieron ese camino", consideró.
Bingueros
Las salas de Flores, Belgrano, Congreso y Lavalle las opera Nazareno Lacquaniti, quien también lo hace en el Bingo Luján y el Bingo Moreno (estos en el Gran Buenos Aires y con máquinas tragamonedas), en tanto que la de Caballito es de Norberto Carlos José Vicente.
Según supo este portal, el contrato de todos los bingos fue firmado en 2007 por diez años, aunque los últimos tres dependen de la autorización de Lotería. El vencimiento se cumple el 20 de diciembre de este año.