"La clave fue mirar al hipódromo en su conjunto, ya no como el de las maquinitas o el de las carreras. Funciona como una única unidad, respetando los espacios de cada uno", manifestó Miguel de Achával, licenciado en administración de empresas y referente joven en la conducción del Argentino.
¿Dicen que 20 años no es nada?
Si bien para la historia de un hipódromo 20 años no es nada, para nosotros, que hemos venido manejando Palermo, fueron de muchísima intensidad y logramos posicionarlo como líder.
¿Hipódromo o casino?
Siempre hipódromo, aunque uno no podría estar sin el otro. Igual, hoy la sociedad nos pide que no seamos sólo un hipódromo. Que las 60 hectáreas en la ciudad de Buenos Aires cumplan un rol más importante. Por acá hoy pasan 25.000 personas por día y hay que atender sus demandas. Estamos haciendo cosas con Energizer, con Argentina Corre. En ocasiones nos criticaron porque piensan que usamos el hipódromo para otras finalidades que no son las carreras.
¿Quiénes critican?
A veces gente de la actividad. Creen que por hacer una maratón o un recital en el centro de pista no estamos cuidando la actividad.
En ese buscar innovar pudo haber errores.
Sí, por ejemplo hemos hecho fiestas privadas con horarios de cierre muy cerca del vareo de los caballos. Pero preferimos equivocarnos a no hacer nada.
¿Cómo será Palermo en 20 años?
Palermo está en constante movimiento. Hoy en día ya es el hipódromo más importante de América Latina y queremos insertarlo, mostrarlo en el mundo. Cuando recorremos otros hipódromos del mundo nos damos cuenta de que, más allá de los volúmenes de juego, no tenemos nada que envidiarle a ninguno. El trabajo que nos queda por delante es ver de qué manera crecemos en el nivel de apuestas para hacer una industria más grande.
¿Cómo se lo logra?
Un paso adelante significará la unión de las agencias. El tiempo, los aficionados son dinámicos. Venimos trabajando con las nuevas tecnologías. Hoy podemos ver las carreras por teléfono. Si se vienen las apuestas online también se podrá apostar por ese sistema. Es todo un trabajo para desarrollar e implementar.
¿Sin el aporte de los slots, las carreras podrían funcionar?
No. Hace 60 años quizá las variables de entretenimientos eran menores. La gente apostaba a las carreras y venían a verlas. Hoy es más amplia. Se perdió mucho público, quizá por errores de la actividad o porque para otro público hay cierta oferta más divertida.
¿Y si un día la gente deja de jugar con las maquinitas?
Habrá que buscar algo que apadrine al turf. Pero no es un tema de Argentina, es un problema del turf mundial.
¿Hay ya algún juego hípico online en carpeta?
Ojalá se regule y podamos ofrecer un buen producto. Las fórmulas ya existen.
¿Qué es Indalo para Palermo?
C5N es una pata muy importante. A través de nuestro socio y amigo Cristóbal López, nos ayudó a difundir lo que Palermo está tratando de hacer. Nos faltaba esa vidriera. Indalo nos posibilitó mostrar nuestro potencial.
San Isidro tendrá al festival Lollapalooza en marzo. ¿Les ganó de mano?
Ellos tienen un predio más amplio y no los afectará en lo más mínimo recibir la gente que esperan. En Palermo no hubiese entrado y hubiera sido malo para la actividad.
¿Seguirán con más shows?
Ojalá sigamos profundizando. A Calamaro vinieron a verlo 25.000 personas y hubo cero problemas. Y de ellos, a algunos le puede picar el bichito de venir a jugar luego a las carreras.
¿Aún hay marcas que no quieren asociar su imagen a lo hípico?
Hay todavía. Algunas, tal vez por el target al que apuntan o por sus objetivos, no se sienten identificadas con nuestra actividad, pero por suerte cada vez son menos las que se asustan de la palabra hipódromo. Igual, hay todo un trabajo para seguir mejorando, limpiando la cara del turf. De seguir trabajando para acercarlo a la sociedad. Pero de a poquito se va logrando.