La sala de juegos ubicada en Mitre al 400 había realizado refacciones edilicias sin los correspondientes planos, además de la ausencia del informe antisiniestral. Las mejoras efectuadas en las zonas de los baños y la cocina no habían sido denunciadas a la Municipalidad con antelación.
Este hecho motivó la inspección a cargo de una persona del área de Planeamiento y un arquitecto de la Municipalidad, junto con inspectores de Control Urbano, quienes determinaron la clausura enviaron las actuaciones al Juzgado de Faltas.
Sin embargo, la situación se subsanó rápidamente al día siguiente, el martes 31, cuando el juez permitió el ingreso de Policía Bomberos junto con inspectores para hacer la solicitada evaluación antisiniestral.
"El bingo reclamaba que no se le haya clausurado solamente la parte afectada, pero nosotros optamos por hacer la clausura total en función de preservar la integridad de los concurrentes", señaló a este medio una fuente comunal.
"Como era una cuestión de forma, el juez autorizó el ingreso al día siguiente y se cumplimentaron los requisitos faltantes. Se labró el acta de mantenimiento nueva y se lo habilitó para retomar las actividades comerciales a partir del 1° de enero", completó.
La clausura había generado cierta controversia interna en el gobierno municipal, en especial en áreas que reciben aportes monetarios de la recaudación del bingo. "No se puede clausurar por una cuestión menor", llegó a decir el principal funcionario de esa área. Por el contrario, hubo quienes desde el mismo gobierno sostuvieron que "una empresa que recauda como el bingo no puede estar en infracción".