Parece ser que la única sala rentable es la del Sur, y que los casinos del Puerto de la Cruz y Santa Cruz son una media ruina. No obstante, cuentan que hay empresas muy interesadas en quedarse con estos centros de juego y poner en rentabilidad los que ahora no la tienen.
La pregunta que se sucitó es ¿para qué seguir con los casinos un organismo público? La corporación insular ya cumplió, en su día, con el cometido de ponerlos en marcha, como un atractivo turístico, pero ha llegado la hora de traspasarlos a la empresa privada. Si bien no se conocen las modalidades del traspaso, se supone que se abrirá un concurso, como es norma en las administraciones públicas, y se lo llevará el mejor postor.
El asunto entra dentro de la desamortización que está haciendo el Cabildo de sus empresas públicas. Se desprende de las iniciativas poco o nada rentables, para aliviar el déficit del organismo insular, estimado en unos 450 millones de euros. Una deuda demasiado grande.
Se supone además que la medida de enajenar los casinos se tomará por unanimidad, ya que se trata de algo muy racional, a la vista de los resultados económicos de los centros de juego. Hasta ahora, el del Sur solventaba las pérdidas de los otros dos.
Si bien la gestión de casinos se ha llevado con mucha seriedad, nunca ha existido una voz más alta que la otra en su trayectoria, y el personal es muy profesional y ha estado muy bien formado por los profesores austriacos que han creado un estilo de comportamiento en los empleados de las mesas de juego. Pero cambian los tiempos y las etapas se queman, y de acuerdo con el propio Carlos Alonso, “el Cabildo ya no pinta nada en los casinos de juego”.