Además del logotipo de la empresa y el de la AAMS, tienen que mostrar el número de la licencia del operador, la advertencia de consumo a partir de 18 años, los riesgos de adicción que lleva dicha práctica así como las formas de pago de premios.
Las empresas del sector se han quejado de los requisitos exigidos por la AAMS, puesto que en muchos soportes publicitarios no tiene cabida tanta información. Ésta es una particularidad que deberán subsanar si no quieren verse expuestos a multas de hasta 500.000 euros por incumplimiento de sus obligaciones.
Además, la AAMS no aclaró la disposición que señala la supresión de la publicidad "que incentive o exalte el juego". Un aspecto controvertido y de cierto subjetivismo. De hecho, muchos operadores realizarán campañas agresivas a costa de abonar las multas.