La idea concebida para hacer frente al control financiero de la mafia a través de un impuesto al juego, es lograr establecer un sistema de control sobre las actividades “de clientes con alto riesgo a estar involucrados en operaciones delictivas”, y hacer que todas las instituciones financieras sigan dicho plan.
Entre las ideas que configuran el proyecto se encuentra la de establecer un impuesto global sobre las apuestas y el juego en línea, ya que debido a la naturaleza de las mismas, es uno de los mecanismos más útiles y sencillos para efectuar operaciones de lavado de dinero y, adicionalmente, no dejar rastro alguno sobre dichas transacciones.
Para generar recursos y pagar por el proyecto, la idea está centrada en establecer un impuesto sobre las apuestas online dentro del territorio de la Unión Europea, y con los recursos obtenidos pagar por la creación de diferentes bases de datos, el personal requerido para realizar las acciones y sobre todo, un grupo fuerte de personas con una amplia experiencia para lograr crear planes que contrarresten las actividades de los grupos delictivos.
Uno de los responsables y promotores del proyecto es Salvatore Iacolino, quien dijo que los bancos deberían concentrarse en estos momentos en realizar su función esencial, que es relacionarse con clientes que buscan financiación, en lugar de ayudar con la realización de transacciones de lavado de dinero y apuestas ilegales.
Otro de los ponentes del proyecto, expresó su deseo de configurar una base de datos compartida entre los miembros de la Unión, con el ánimo de registrar información clave que permita ayudar en el seguimiento de actividades ilegales a través de los diferentes países que conforman dicha asociación.
Seguramente los operadores no están interesados en la imposición de más impuestos en Europa, donde las condiciones para operar casinos en línea legalmente son bastante onerosas.