El proyecto será presentado por el bloque de la UCR en la próxima sesión del Consejo Deliberante, según el concejal Rodrigo Galetovich. Él y Miriam Graiño son los autores de la iniciativa.
Galetovich espera que "el oficialismo acompañe este proyecto para combatir una enfermedad como la adicción al juego" y reveló que "el número de personas que requirieron asistencia médica por ludopatía en la provincia de Buenos Aires aumentó en un 150%, según estadísticas del Instituto Provincial de Loterías y Casinos".
El proyecto propone que el horario de apertura de las salas de juego en Avellaneda dure diez horas, de lunes a viernes, y 12 horas, los sábados y domingos. Establece también multas de 50 salarios mínimos, es decir alrededor de $ 130.000 (U$S 27.680), según su valor actual, para la primera infracción, hasta llegar a los $ 800.000 (U$S 170.360) en la tercera infracción a la norma propuesta más una clausura por 30 días, que se tornará en clausura definitiva en caso de una cuarta reincidencia.
Galetovich señaló que "el Concejo Deliberante está facultado para tomar una medida de este tipo, porque está facultado por la ley orgánica de las municipalidades". En los considerandos del proyecto se señala que los bingos que funcionan en el distrito están abiertos las 24 horas "generando una oferta de juego, que resulta altamente perjudicial para la sociedad".
El Concejal radical recordó que hay una tendencia mundial "a restringir la oferta desmesurada del juego" y que "algunos países que han impuesto limitaciones a este tipo de empresas" como en distintas naciones de Europa, Brasil y en Ecuador.
Señaló también que "en muchos municipios de la provincia se están sancionando normas de este tipo y presentando proyectos para regular la actividad del juego" como en Necochea, municipio urbano de la Costa y Almirante Brown, entre otros distritos.
El proyecto de los concejales radicales fundamentó el pedido de regulación de los horarios para casas de juegos en que "la ludopatía es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OSM) como una adicción que requiere características psicológicas previas y externas que favorezcan su desarrollo".
Sostiene también que esta adicción golpea sobre todo a las clases más pobres de la sociedad, ya que destinan recursos al juego que no se utilizan para la alimentación la salud y la educación del jugador y su grupo familiar.