“Creo que el tema que se plantea resulta bastante contradictorio, los bingos son una variante de los juegos de lotería, de los juegos de azar y apuesta, no distan mucho en definitiva de lo que es finalmente la actividad de las casas de apuesta. En consecuencia, una iniciativa de este tipo resulta opuesta a lo que establecen las regulaciones respecto a las condiciones que se deben cumplir para poder instalar y explotar estas actividades”, señaló Gustavo Córdoba.
“Independientemente de la finalidad que se le quiera dar a los fondos que produzca esa actividad, que generalmente se plantea un objetivo genuino como es financiar el deporte, la cultura o el desarrollo social para ‘convalidar y darle coherencia a la iniciativa’, no deja de tratarse de una modalidad de juegos de azar que debería estar sometida a las mismas normativas y condiciones que se imponen a las salas de casinos privados”, concluyó.