Sólo en Madrid -donde el negocio está más consolidado- la gente ha apostado 149 millones de euros en el último año, frente a los 135 millones de 2010 y los 75 millones de 2009. Asimismo, los premios que han recibido los jugadores se han incrementado desde los 61 millones de hace tres años hasta llegar a los 121 millones en 2011.
Las apuestas deportivas presenciales están reguladas en algunas comunidades autónomas, pero no en todas. En concreto, Madrid, País Vasco, Navarra, la Comunidad Valenciana, Galicia y Aragón ya han sacado su normativa.
El buen recibimiento de las apuestas en las autonomías que las han regularizado está motivando a otros gobiernos autonómicos a ponerse al día. Murcia y Canarias están a punto de subirse al barco.
Para los empresarios de salones de juego, las apuestas son como el agua en pleno desierto. Con la caída del 40% que ha sufrido el negocio de las máquinas desde el inicio de la crisis, esta nueva modalidad permite ampliar el perfil de los clientes y equilibrar así la balanza.
Además, es un negocio muy beneficioso para el Estado. La tasa recaudatoria de las apuestas la establece cada comunidad autónoma. En Madrid es de un 10% sobre las ganancias. Esto significa que del montante total que se apuesta hay que restarle el premio otorgado y de la cantidad resultante se le paga un porcentaje establecido a la Administración. En este juego, el Gobierno siempre gana.
Apuestas online
Las apuestas deportivas por Internet se rigen por otras normas. En junio, el Gobierno otorgó 96 licencias generales y 186 singulares a 53 empresas, entre las que figuran Antena 3, Cirsa y Codere.
El régimen tributario y el tipo de licencia pone a las compañías españolas en peor situación que al resto de las firmas de otros países europeos. La tasa que se abona a Hacienda llega en muchos casos al 25%, mientras que en Gran Bretaña se reduce al 10%. Así, el jugador obtiene un premio menor en las páginas web nacionales que en las extranjeras.
En las apuestas deportivas presenciales, el jugador está obligado a pagar impuestos cuando el premio sea como mínimo de 3.000 euros. No obstante, en las jugadas online el cliente paga por cada vez que gana dinero, sin atender a las pérdidas. De modo que, al hacer la declaración de la renta, algún jugador tiene que volver a pasar por caja.
“Es un problema muy serio. No podemos tener una licencia regulada de forma diferente al resto de Europa. Es una barrera de entrada al negocio español”, se lamenta el Presidente de la Asociación Nacional de Profesionales de Apuestas Deportivas, Juan José Morrón.
El juego online ha generado en el último año ingresos por 370 millones y está previsto que aumente a 500 millones a finales de 2012.