La autorización a las comunas, que de esta forma contarían con fondos adicionales provenientes del juego, más allá de la coparticipación directa que reciben por ese concepto, es motivo de análisis y discusión por estos días entre funcionarios del Ejecutivo y legisladores del oficialismo y podría ser aprobada antes de fin de año.
“Sería una forma de compensar a las comunas por la cantidad de servicios que se le fueron transfiriendo con el tiempo sin que les llegaran los recursos para poder sostenerlos”, dicen en el oficialismo.
Lo que está en debate es el artículo 8º de la Ley 11.018. Ese apartado establece que los municipios “no podrán gravar con tasas o contribución alguna la venta de tarjetas o entradas para el juego, como tampoco, ninguna otra cuestión atinente a su funcionamiento”. Sí, en cambio, se les permite percibir tasas por Alumbrado, Barrido y Limpieza y de Seguridad e Higiene.
Si bien el tema comenzó a ser abordado, existen distintos aspectos que aún están en debate. Según trascendió, una de las alternativas es ampliar la tributación de Seguridad e Higiene a las máquinas tragamonedas, unas 22.000 en toda la Provincia.
Actualmente, las comunas cargan en esa tasa los servicios de estacionamiento y gastronomía, pero no pueden hacer tributar a los cartones y las máquinas, la principal atracción de las 46 salas de juego que funcionan en territorio bonaerense. De esta forma, se produciría un aumento automático sobre el monto de la tasa.
La otra posibilidad que se baraja es autorizar a los municipios a cobrar alguna contribución especial a los bingos, más allá de las tasas y de la coparticipación que reciben aquellos donde funcionan las salas y que está fijada en el 4% de la recaudación, que se eleva al 5% para los que no los cuentan en su territorio.
Pero además, hay otra alternativa en juego: modificar los índices de reparto de la recaudación, metiendo mano en el 58% que se destina a premios. Una de las ideas es achicar ese porcentaje para que esa diferencia se destine a las arcas de los municipios.
En medio de ese debate se comenzó a colar otro: el horario de funcionamiento de las casas de juego. El tema es por demás complejo y varios municipios que pretendieron legislar sobre este aspecto, se encontraron con un fuerte rechazo de los empresarios.
Una situación de estas características se registró hace algún tiempo en Necochea, cuando los concejales buscaron restringir el horario de apertura. Y en Lanús, una medida cautelar dictada en la Justicia impide a los ediles avanzar con acotar el tiempo de funcionamiento.
“La idea es que los municipios pueden tener facultades para regular el horario, como lo hacen con otras actividades”, dijeron legisladores del Frente para la Victoria, que opinan que, por ejemplo, las salas deberían estar abiertas de 14 a 2. Pero la intención sería otorgarle potestades a los intendentes para que fijen el horario, teniendo en cuenta que algunos bingos están abiertos las 24 horas.