Edición Latinoamérica
21 de Octubre de 2020

Demóstenes Torres fue expulsado de su cargo

El juego ilegal salpica al congreso brasileño

(Brasil).- La investigación en torno a una mafia del juego ilegal se cobró su primera ficha política en el Congreso de Brasil, con la expulsión del senador opositor Demóstenes Torres, en un escándalo de corrupción y tráfico de influencias que promete poner en jaque a varios políticos y empresarios del país.

P

or 56 votos a favor y 19 en contra, el pleno del Senado decidió despojar de su mandato a Torres, que pertenecía al derechista Partido Demócratas. Se lo acusa de haber recibido más de U$S 1.500.000 y costosos regalos a cambio de favorecer al empresario Carlos Augusto Ramos, más conocido como Carlinhos Cachoeira, hoy detenido y a la espera de un juicio por dirigir una extensa organización dedicada al juego clandestino.

Ramos fue detenido por la policía federal el 29 de febrero pasado durante la Operación Montecarlo, que desarticuló una red que explotaba máquinas tragamonedas y realizaba apuestas ilegales en el estado de Goiás, de donde es Torres. Escuchas telefónicas filtradas a la prensa revelaron que Ramos y Torres tenían una estrecha amistad y que el senador benefició al empresario a través de su actividad legislativa y sus contactos con el gobierno.

Las grabaciones también involucraron a otros políticos, entre ellos los gobernadores Marconi Perillo (del opositor Partido Social Demócrata Brasileño, PSDB), de Goiás, y a Agnelo Queiroz (del oficialista Partido de los Trabajadores, PT), del Distrito Federal. Además, se destapó que Ramos usaba para lavar su dinero la constructora Delta, una de las que más contratos públicos tenían, incluida la reforma del estadio Maracaná para el Mundial de 2014. Se sospecha que varios diputados y empresarios participaban de los negocios sucios de Ramos.

"Nada, nada, nada se ha probado contra mí", subrayó Torres en el Senado. Sólo reconoció ser amigo de Ramos y haber recibido regalos "de casamiento" pero no dinero a cambio de interceder por él.

Según el ahora ex senador, que con su cargo perdió la inmunidad que tenía y ahora está a merced de la justicia penal, los extractos revelados de sus conversaciones telefónicas con Ramos fueron sacados de contexto y, asimismo, alega que las grabaciones fueron ilegales porque no habían sido previamente autorizadas por el Supremo Tribunal Federal, como requiere la ley.

"¿Dime con quién andas y te diré quién eres? ¡Es una estupidez! Cristo andaba con Judas. Si Carlinhos Cachoeira cometió crímenes, que sea castigado", dijo Torres con lágrimas en los ojos.

Pero su suerte estaba sellada desde que el Consejo de Ética del Senado había recomendado su expulsión por faltar al decoro del cargo. Torres intentó defenderse con siete discursos en el Senado, pero en cada oportunidad el recinto quedó vacío. Ayer estuvieron todos los miembros de la Cámara alta para defenestrarlo, en la segunda vez en la historia de Brasil que un senador es expulsado (en 2000, Luiz Estevão, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, fue acusado de corrupción).

"No es una fecha que podamos celebrar. Fue difícil para todos los senadores participar en esta sesión, pero teníamos que cumplir con nuestro deber. La decisión está en sintonía con la voluntad popular del país", señaló ayer José Sarney, presidente del Senado.

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