Hace cuatro años se estimaba que unas 300.000 personas concurrían a los casinos mensualmente. Más de la mitad era habitué de las salas manejadas por el Estado. Ahora, al incremento en la cantidad de jugadores se suma un cambio de hábito en relación al lugar donde deciden apostar.
De las 560.000 personas que ingresan a un casino, 195.000 lo hacen al Casino de Mendoza o a alguna de sus sucursales en el Interior de la provincia, mientras que los restantes 365.000 visitan las salas privadas.
Así, puede calcularse que el flujo de apostantes que ingresa a los casinos de toda la provincia supera diariamente a las 18.000 personas en promedio. De ese total, más de 10.000 concurren a salas de capitales extranjeros.