El caso de Brad Booth es bastante llamativo. El pro de las high stakes está arruinado y endeudado. Sin embargo, dispone de U$S 100.000 para jugar en las WSOP, y prometió que empleará el 75% de las ganancias que consiga en saldar sus numerosas deudas.
Tom Dwan reiteró su intención de devolver el dinero del patrocinio de FTP si la sala no vuelve a estar operativa. La promesa la hizo tras el cierre de la sala en junio del año pasado y, aunque todavía no se sabe si obtendrá la licencia para volver a operar, el jugador asegura que mantendrá su promesa.
“Creo que es lo correcto. No creo que deba ser obligatoriamente lo correcto para todo el mundo hacer lo mismo que yo, pero sí creo que lo adecuado sería que cada uno devolviese lo que pueda”, declaró Dwan.
Sobre la posible reapertura, señaló: “Creo que es probable que la situación se resuelva, pero también lo pensaba antes y al final me equivoqué. Obviamente, estoy involucrado, así que no sé cuánto cuenta mi opinión”.
En cuanto a la desconfianza que puedan tener los jugadores en la sala después de todo el escándalo, Dwan se muestra favorable a dar una segunda oportunidad: “Si al final se le devuelve el dinero a los jugadores, no importa que se tarde un año o dos”.
“No veo por qué la gente no ha de volver a jugar en la sala si la gestión es diferente. Hubo un montón de cosas buenas en FTP, aunque también hubo cosas ridículamente malas. Mi sensación es que la gente sí va a volver”, opinó.