El monto de las apuestas anuales se incrementó casi un 100% en los últimos cuatro años. Pasó de $ 24.600.000 (U$S 5.516.313) a $ 57.000.000 (U$S 12.781.702). Actualmente, se juegan en promedio casi $ 200.000 (U$S 44.848) por día. En marzo, por ejemplo, fueron apostados $ 5.500.000 (U$S 1.233.543).
El 60% de los apostadores riocuartenses son mujeres. El perfil de ellas es que son casadas, con nivel de estudios primarios o secundarios, empleadas o amas de casa, así como gente que recibe planes sociales. Hace cuatro años, eran más asiduos a las slots los hombres, generalmente solteros, universitarios y los jubilados.
Así lo determinó un estudio realizado por Eduardo Medina Biasiach, Elena Farah y José Enríquez, del departamento de docencia e investigación del Centro Villa Dálcar en Neurociencias de Río Cuarto.
Las conclusiones surgieron tras entrevistar a 108 personas al azar, en la entrada del casino de Río Cuarto, con protocolos de la Asociación de Psiquiatría de América Latina (Apal). Los resultados fueron comparados con una investigación semejante realizada por los mismos investigadores en 2007.
Farah y Biasiach revelan que hace cinco años, el 11% de los apostadores admitía que el juego les causaba problemas familiares. Hoy, lo afirma el 50%. En tanto, se mantiene en un 6% la cantidad de gente que reconoce tener problemas laborales o de estudio por las tragamonedas.
Según el informe, en la actualidad, hay más personas que quieren dejar de jugar (un 27%), pero de estas el 77% reconoce que no lo logra. Los investigadores comprobaron un “aumento en la irritabilidad” entre quienes no pueden dejar de jugar. Señalan que pasó del 10 al 39% y que “es preocupante porque esta sintomatología es una de las puertas de entrada a la ludopatía”.
Casi el 73% admite que a pesar del daño económico que sufren no hacen nada para reducir su adicción, y un 24 admite que no tiene capacidad para postergar su asidua visita a las tragamonedas. La mayoría de los que juegan afirman que lo hacen porque les gusta y no para escapar de problemas. Más del 58% reconoce que no reflexiona ante lo perdido, sino que vuelve a apostar para recuperarlo, con lo que juega cada vez más seguido.
Farah y Biasiach consideran demostrado que el juego afecta al entorno social y familiar del jugador. Concluyen que hay personas que juegan poco dinero por diversión, otras que van sistemáticamente hasta acabar con su sueldo y otras, muy impulsivas, que van pocas veces y juegan mucho dinero.
En tanto, según otra investigación de la Municipalidad local, el 85% de los apostadores son personas de escasos recursos y la mayoría son mujeres de entre 40 y 65 años.
El municipio riocuartense tiene un juicio contra la Compañía de Entretenimientos y Turismo (CET) por los horarios de la sala. Cuando intentó restringirlo, la empresa apeló al convenio que tiene con Lotería de Córdoba para poder operar 20 horas por día. El caso está a fallo del Tribunal Superior de Justicia.
De lo recaudado, CET paga el 24% de canon a Lotería de Córdoba y 3% a los municipios donde funcionan más otro 1% en concepto de tasa.