La venta de cartones -que cuenta con 19 salas activas en la provincia de Málaga- pasó de rozar los 160 millones de euros a quedar por debajo de los 76: un descenso exacto del 52,3%, según los datos de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía.
Los malagueños dejaron de jugar por más de 83 millones al año, una caída que algunos atribuyen al desempleo y recorte presupuestario de los hogares y, por otro lado, a la irrupción de las nuevas fórmulas de juego y apuestas online.
Hay otro elemento clave: la entrada en vigor de la Ley Antitabaco. La Confederación Española de Organizaciones de Empresarios del Juego del Bingo (CEJ) señala incluso que la prohibición de fumar en las salas ha provocado el cierre de más de 30 establecimientos en España y advierte que podrían cerrar un tercio de las 350 salas que todavía sobreviven.
Además, se percibe un decisivo cambio generacional: el bingo, cuyo perfil de cliente responde a personas mayores de 40 años, no engancha tanto a unas nuevas generaciones más proclives a segmentos como el de los casinos y las apuestas deportivas, y siempre con Internet como canal mediador.
El secretario andaluz de Comercio, Hotelería y Turismo del sindicato CCOO, Gonzalo Fuentes, califica como “muy preocupante” la situación de un sector que en Málaga generaba además un millar de empleos directos e indirectos hasta que llegó la crisis.
El descenso de ventas se ha traducido en la salida de uno de cada tres trabajadores. Actualmente, el empleo ligado a las salas en la provincia se sitúa en 632 trabajadores: 425 directos y 207 indirectos.
Personal directo de las salas, camareros, cocineros, limpiadores y valet parking son los principales damnificados por la mala coyuntura. Un bingo tan emblemático como El Torcal, en la Carretera de Cádiz, tuvo que cerrar sus puertas.
El CCOO pronostica que el declive de la actividad puede agravarse este año. “Esta situación seguramente seguirá si la crisis económica y los planes de ajustes contra el déficit público siguen deprimiendo el consumo del juego, lo que supone cierres de salas, ventas de cartones y empleo”, lamentó Fuentes.
También se teme la repercusión que tendrá sobre los trabajadores el nuevo modelo de bingo electrónico que están implantando las comunidades. El País Vasco y Castilla y León son las dos únicas comunidades autónomas que albergan actualmente este sistema. Las seguirán Madrid, Cataluña, Valencia y, posiblemente, Andalucía.
“Además, estamos convencidos de que las ventas en el sector del juego a nivel general se van a agudizar con los planes de ajustes del Gobierno de Rajoy contra el déficit público y las reformas que están llevándose a cabo, deprimiendo más la economía a nivel general y la industria del juego en particular, que no deja de ser un bien de consumo”, sostiene. CCOO tiene previsto pedir a la Junta de Andalucía una reunión para intentar buscar soluciones.
Los empresarios del sector critican, por otro lado, la alta fiscalidad que se les impone en relación a otros juegos de azar. La CEJ recuerda en su último informe anual que, de lo que paga un cliente al comprar un cartón de bingo, el 60% se va en los retornos en forma de premios, mientras que el 40% restante se reparte entre pago de tasas (62%) y las ganancias para el establecimiento (38%).
Esas tasas, muy por encima del 10% de las casas de apuestas, el 38,7% de los casinos o el 25% de las máquinas recreativas, impiden otorgar premios más atractivos.