“Soy psiquiatra y siempre he estado en contra de los casinos, pero bien manejados son un lugar que dan mucho dinero”, fue una de las frases con las que se presentó Martini ante la Comisión Especial de Juegos y Casinos del Senado en el primer encuentro entre ambas partes. Durante la reunión se reveló que el casino de la provincia es el cuarto en recaudación, luego de Regency, el Enjoy y el Winland.
Martini ofreció un pantallazo de la situación de las casas de juego en la provincia. Aseguró que está en proceso la habilitación de carreras tipo cuadrera en el Hipódromo, mientras que Ricardo Pettignano agregó que también se podrían hacer carreras de galgos y dejó flotando la idea de la habilitación de bingos en la provincia, a lo que Martini respondió con un escueto "habría que estudiarlo", y dejó una dudosa definición, pues afirmó que el juego legalizado es también una "industria cultural". La legalización de todos los juegos, según Marini, sería una forma de reducir la adicción, la ludopatía.
La titular de Juegos y Casinos también justificó, ante la consulta de los senadores, la presencia de los cajeros automáticos en el interior de los casinos. Sostuvo que la posibilidad de tener acceso rápido a los cajeros reduce la tentación de los jugadores a caer en manos de los usureros que merodean las casas de juego en busca de gente que haya perdido todo y esté dispuesta a recibir uno de sus préstamos, que en general tienen como garantía propiedades de quien recibe el dinero.
"Por supuesto que esto se puede combatir", respondió la funcionaria cuando fue consultada sobre las posibles acciones para evitar la presencia de prestamistas en las inmediaciones de los casinos, aunque no brindó más detalles sobre las formas o sobre si existe algún plan trazado y puesto en marcha para esto. Y en cuanto a los cajeros, aseguró que estos, al limitar las extracciones por día, son un control para los ludópatas.
Sobre la adicción al juego, la funcionaria explicó que el 1,5% de las personas que asisten regularmente a los casinos corresponde a ludópatas, mientras que 95% de los apostadores habituales se enmarcaría en la categoría de juego responsable. Los restantes estarían en la línea de juego riesgoso.
Otro tema que fue revisado por la titular de Juegos y Casinos fueron el cobro de una entrada para destinar ese dinero a la construcción de las salas de cuatro años del nivel inicial, sobre lo que no aportó más que lo ya dicho por Héctor Caputto acerca de que el Instituto de Juegos y Casinos se estaba haciendo cargo de abonar este aporte pero sin cobrar los $ 4 (U$S 0,90).