“Empecé a jugar al poker hace tres años con mis amigos. Un día, uno de ellos me llevó a un torneo en serio. Y ahí arranqué. Nunca creí que fuera a dedicarme a esto. Mi primer torneo fue en Corrientes, había 380 jugadores y quedé en el puesto 31. Los 30 primeros eran los que cobraban ¡Me quería morir! Después me dí cuenta de que no me había ido tan mal”, relató.
Tras aquella experiencia litoraleña, participó en algunas competencias en Tucumán, ganó una y se lanzó como profesional. En julio, viajó a Buenos Aires para participar del CAP en el Casino de Puerto Madero.
¿Cómo llegaste tan lejos?
Aunque la entrada al CAP era alta -hay que pagar $ 7.000 (U$S 1.632,46) para ingresar a los torneos- pensé que era algo que me iba a pasar sólo una vez en la vida. Y me jugué. Para el jugador de poker ganar este circuito es como que la Argentina salga campeón en el Mundial. Jugué los cuatro torneos que organizó el CAP: al de Buenos Aires lo gané, ahora voy a competir en el de febrero, que es en Ushuaia.
¿No te da miedo que la suerte te juegue en contra?
Es que yo no voy a un torneo creyendo que voy a tener suerte, sino que tengo la habilidad para ganar. Discuto mucho con gente que piensa que éste es un juego de azar. Yo me considero un estudioso del poker: leo libros, analizo manos, actitudes de los oponentes y así consigo los triunfos. Una persona que sólo tiene suerte puede ganar un torneo y nada más.
¿Éste es tu trabajo?
Hace tres años que sólo me dedico al poker. Empecé a estudiar muchas cosas, pero las terminé dejando.
¿Tenés pensado vivir del poker toda tu vida?
No. Quiero tener mi familia, mis hijos, mi mujer. No podría formar una familia y seguir viajando a los torneos. Mi idea es hacer una diferencia económica para invertir y montar un negocio. Igual, por ahora estoy muy bien y todavía puedo seguir viajando a competir.
¿Hay prejuicios hacia los jugadores de poker?
Hay personas que creen que esto es sólo un juego de azar, que hay whisky, habanos y mujeres que se te sientan encima de las piernas. La realidad es muy distinta a eso: se juega en lugares bien iluminados, no se puede tomar alcohol en las mesas de poker y las únicas mujeres que hay son las croupier del casino. ¡Nada que ver con lo que se piensa! Hay botineras y raqueteras, pero las "poketeras" todavía no existen.
¿Cómo es el ambiente?
Es muy heterogéneo, pero siempre hay buena onda con los jugadores. Incluso, a mi mejor amigo lo conocí en un torneo y cada vez que nos cruzamos en una mesa tratamos de no enfrentarnos para no pelearnos. Hay chicos de 18 años que ganan un montón y personas mucho más grandes. Todos tienen siempre buenas actitudes.