El casino cuenta con una plantilla de 160 trabajadores y se extiende a lo largo de una superficie de 3.000 metros cuadrados. Tiene 70 máquinas instaladas en una sala, cinco mesas de ruleta, cinco de naipes, tres de poker Texas Hold’em y una para partidas de dados. Según sus promotores tendrá una facturación anual que rondará los 14.000.000 de euros.
En el acto de inauguración se notó la ausencia de los principales representantes de la clase política balear. El presidente del Casino afirmó: “Se nos considera proscritos. Nos sentimos maltratados”. Pese a este contratiempo, la asistencia fue muy numerosa. Las organizaciones empresariales -Fomento de Turismo, la Cámara de Comercio y la patronal CAEB- enviaron una amplia representación. También estuvieron presentes los máximos responsables de las asociaciones sectoriales (gastronomía, salas de fiestas y hoteles).
Obviando la actitud de los políticos, tanto los empresarios como los sindicatos, valoran positivamente el traslado del casino de Calvià a Mallorca, ya que el nuevo emplazamiento constituirá un nuevo atractivo turístico.
Aunque no se conocen las causas de la ausencia de los políticos, muchos de los presentes han apuntado que podría tratarse de un problema de imagen en momentos previos a las elecciones generales.