El funcionario tenía “varios antecedentes disciplinarios relacionados con el desempeño en sus tareas”, según se precisó en la resolución municipal que no detalla cuáles son dichos antecedentes. Sin embargo, para la Intendencia esta vez incurrió en una “responsabilidad administrativa de carácter gravísimo”.
El cajero había sido separado de sus tareas en mayo -cuando se descubrió la maniobra- y la Intendencia había iniciado un sumario administrativo para conocer los detalles del caso. Además realizó, en ese entonces, una denuncia penal. El funcionario, por su parte, presentó un recurso de reposición.
La intendente de Montevideo, Ana Olivera, firmó una resolución en la que no da lugar al recurso, da por concluido el sumario y ratifica la destitución.