Según el periódico USA Today, alrededor de 75 personas se involucraron en esta manifestación organizada por el Poker Player Alliance (PPA). La concentración se plantó ante el Capitol Hill, ya que el Congreso tenía cita para discutir sobre los cargos emitidos por el Departamento de Justicia.
El primer paso del Departamento fue el 15 de abril, el llamado Black Friday. El gobierno acusó a los tres gigantes del póquer online del mercado estadounidense, PokerStars, Full Tilt Poker y Absolute Poker.
A principios de la semana pasada conocíamos una nueva noticia. Diez salas que operaban en el mercado estadounidense fueron acusadas por los mismos delitos que las tres primeras, es decir, por blanqueo de capital, fraude bancario y juego ilegal. Las salas ofrecían una variedad de servicios de apuestas y de juego online. Entre otras se encontraban en la lista negra DoylesRoom.com y TruePoker.com. Además, 11 cuentas bancarias fueron confiscadas.
Antes de que se iniciase la manifestación, el director del PPA, Alfonse D´Amato expresó su opinión y dijo que el Gobierno estaba afrontando esta situación de forma errónea. "No me parece bien que el Congreso esté prohibiendo que la gente esté jugando al póquer online desde su casa. Tras haber categorizado como crimen las transferencias de pago por las instituciones financieras, el Gobierno está diciendo que irá de puerta en puerta para asegurarse de que no se esté jugando al póquer online".
Varias personas conocidas en el mundo del póquer hablaron en esta manifestación. Entre otros, Joe Barton (representante tejano) y John Campbell (representante de California). Ambos manifestaron la posibilidad de que en esta cita en Capitol Hill pudiera surgir una nueva legislación para el juego online. Además, dos caras muy conocidas en el mundo del póquer se dirigieron a los manifestante para hablar sobre el juego. Uno de ellos, Greg Raymer que ganó el Main Event de las World Series of Poker en 2004 y Linda Johnson, conocida como la "First Lady of Poker" (primera dama del póquer) preguntó porque los residentes de los EE.UU. no disponían de los mismos derechos que el resto de los jugadores fuera de suelo estadounidense.