Las peleas de gallos, las carreras de caballos y ciertos juegos de cartas y de azar -como el famoso jueteng-, no regulados ni controlados por el Gobierno, son el objetivo de esta iniciativa cuyos principales puntos neurálgicos serán los distritos de Makati, Muntinlupa, Pateros y Taguig, en la región capitalina de Metro Manila.
Fuentes de la Policía y del propio NBI aseguran que en la actualidad se están produciendo numerosas detenciones, pero que las personas implicadas son inmediatamente puestas en libertad, tras confiscárseles los fondos recaudados por estos medios ilegales e incluso en ocasiones los útiles empleados en sus prácticas ilícitas.
Fuentes no confirmadas sugieren la posibilidad de que los “capos” del juego ilegal estén otorgando dádivas y usando sobornos con los responsables policiales o gubernamentales a nivel local para evitar la detención. Se da la circunstancia de que en ciertas provincias y zonas, como Pangasinan, el juego ilegal prospera a sus anchas a pesar de las campañas gubernamentales para acabar con él.
Expertos en seguridad y en jurisprudencia apuntan a la necesidad de diseñar un marco legal más estricto, que permita actuar con mayor contundencia contra estas mafias del juego ilegal en todo el país, y especialmente en la región capitalina.