La mayoría de las Comunidades consultadas coinciden en señalar que la medida está resultando muy perjudicial, plasmándose por una parte en unas reducciones de las asistencias de público y en otra, que es la que más preocupa, por una menor permanencia de los jugadores en las salas.
"Cuando el público abandona la sala para salirse a fumar en la mayoría de las ocasiones no vuelve a entrar", han manifestado algunos de los empresarios consultados. Las estimaciones respecto a la bajada de ventas provocada por la medida van de un 10% a un 20%. El hecho de que algunos bingos dispongan de espacios independientes de las zonas de juego y se pongan a disposición de los fumadores no resuelve, en modo alguno, la gravedad del problema generado con la medida restrictiva.