El gerente de la Asociación de Empresarios del Juego Privado de Madrid (ASEJU), perteneciente a CEIM, José Luis Merino, apuntó: “Hemos recibido con agrado esta medida adoptada por la Comunidad, que es una reivindicación histórica del sector”. Además, confían en que “al trasladarse íntegramente a premios esta reducción fiscal se demuestre una vez más que bajando los impuestos se puede recaudar más, vía incremento de actividad y las arcas de la Comunidad no se vean perjudicadas por la medida”.
De esta forma, los bingos de la región ofrecerán los mayores premios de España, con lo que los clientes, pagando lo mismo, van a percibir unos premios mucho más elevados que, en muchos casos, podrán superar los 6.000 euros por bingo. Ninguna Comunidad repartirá tantos premios entre los clientes que acudan a estos establecimientos.
La reducción fiscal del impuesto sobre los bingos es de un 31%, al pasar su tasa de 22 puntos a 15, con el consiguiente incremento del porcentaje de dinero dedicado a premios. En Madrid hay 55 salas de bingo que mantienen 5.000 puestos de trabajo y que el pasado ejercicio pagaron —en concepto de impuestos— más de 120 millones de euros a la Comunidad de Madrid, mientras que hace tan sólo unos años, ingresaban más de 200. El sector, desde su nacimiento, ha contribuido a generar riqueza en la región y ha cumplido escrupulosamente con la normativa legal.
A diferencia de lo que sucede con el juego online —que ni paga impuestos ni genera puestos de trabajo— los bingos apenas pueden publicitarse (aunque ahora se han ampliado las posibilidades de patrocinios y publicidad). Además, a diferencia de sus competidores, no permiten que los ludópatas penetren en sus salas, por el riguroso control en el acceso al juego que existe en la Comunidad de Madrid.
Los sindicatos más representativos del bingo madrileño y los empresarios del sector, consideran que la rebaja impositiva realizada por el Ejecutivo era imprescindible para evitar el cierre de numerosas salas y la desaparición de muchos puestos de trabajo. La facturación de los bingos durante 2010 sufrió un descenso cercano al 18%. En los últimos ocho años ha disminuido más de un 50%.