El que termina fue un año en el que los salteños apostaron duro en las tragamonedas, casinos y la tómbola. El gobierno provincial despidió el año asegurando que, gracias a la renegociación del contrato con ENJASA -la concesionaria de los juegos de azar en la provincia-, durante 2010 ingresaron a las rentas generales de la provincia 32,5 millones de pesos (U$S 8.167.200). La cifra fue anunciada también como prueba del éxito del sistema de control "online" que acaba de extenderse a todas las máquinas tragamonedas instaladas en la provincia, desde Salvador Mazza hasta Cafayate.
La renegociación que en 2008 hizo la Unidad de Renegociación de Contratos (UNIREM) con Enjasa, hizo que esa empresa dejara de abonar un canon fijo de 4.800.000 pesos (U$S 1.206.230), para comenzar a abonar un porcentual de 16% sobre la diferencia entre el dinero que los jugadores apostaron y los premios que les pagó la empresa.
Según informó oficialmente el Ente Regulador, las máquinas tragamonedas constituyeron cerca del 65% de la recaudación: Es decir nada más que por ese concepto entraron a la provincia 21 millones de pesos (U$S 5.277.270), lo que significa que los apostadores dejaron en las máquinas tragamonedas en 2010 al menos 130 millones de pesos (U$S 32.668.800).
Siempre de acuerdo a los porcentajes y cifras informadas oficialmente, la provincia percibió unos 11 millones de pesos (U$S 2.764.280) por el resto de los juegos de azar, lo que significaría que los apostadores dejaron allí al menos 70 millones de pesos (U$S 17.590.900). Sin embargo, la cantidad de dinero efectivamente puesta en juego por los apostadores en Salta es mucho mayor que los doscientos millones (U$S 50.259.700) totales sobre los que tributa la concesionaria.