Según el escribano Julio Sagrada, representante de la DGC, en el país hay aproximadamente unas 20 mil máquinas, y se estima que obtienen ganancias anuales de unos 50 millones de dólares que se obtienen sin aportes al Estado.
El diputado frenteamplista Walter de León, dijo semanas atrás que el proyecto para prohibir las máquinas tragamonedas "responde a que generan un vicio que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad".
A su vez, la preocupación de los legisladores, padres, sindicato, autoridades municipales y la DGC radica ¬además de que no se vuelcan dineros al Estado por esta actividad¬ en la participación de niños y adolescentes (por ley imposibilitados a participar en juegos de azar), que concurren a almacenes, quioscos y bares.
"Proponer reglamentar y que se controle es inviable, ya que las máquinas están en todos lados, pero en algunos casos se encuentran en sitios muy alejados para el acceso de los inspectores", dijo Sagrada.