En dos oportunidades anteriores, las respectivas licitaciones (2009 y 2010) fueron declaradas desiertas por falta de concursantes. El fracaso de las anteriores convocatorias se debió a que los potenciales oferentes se negaron a aceptar los términos del pliego de bases y condiciones de Conajzar, por juzgarlos “inadecuados” para una explotación racional que permitiera inversiones importantes.
La importancia de los casinos legales y explotados por empresas serias, según fuentes del sector, se da en el campo de las inversiones en infraestructura y en la apertura de posibilidades laborales genuinas. De igual manera, el turismo de juego está cada vez más expandido en la región, por lo que la existencia de casinos modernos y capaces de satisfacer las expectativas de “jugadores fuertes” constituiría un gran atractivo para las visitas del exterior.
En la Conajzar no hay hasta ahora un acuerdo solidificado sobre los términos del pliego de bases y condiciones de la nueva licitación. Algunos miembros opinan que este llamado es demasiado importante y que la entidad no debería arriesgarse a fracasar de nuevo.
En ese sentido, el abogado Lugo Arrúa propuso algunas modificaciones al documento original, especialmente en lo relativo a aspectos muy puntuales. Entre ellos, se halla la saturación del mercado al permitirse más de un casino en un radio geográfico no muy extenso; o los condicionamientos para la utilización de las máquinas; o la seguridad jurídica para los oferentes.
Asimismo, Lugo, representante del Ministerio del Interior ante Conajzar, cree que el plazo de concesión de 120 meses (10 años) es relativamente breve para acreditar una inversión importante, que es un objetivo primordial en lo relativo a la explotación de casinos.
Sostiene que hay empresas poderosas dispuestas a participar en la licitación y con intenciones de realizar inversiones de gran magnitud que beneficiarían al país no solo en el aporte de un canon sustancial a Conajzar sino, sobre todo, en el rubro de las edificaciones y en la apertura de fuentes laborales, especialmente para mano de obra no calificada.
Uno de los cuestionamientos ante las bases del llamado se origina en que no hay reglamento de máquinas. En la licitación anterior se solicitaba que el que ganare debía adherirse a un reglamento sobre las máquinas no dado a conocer previamente a los oferentes, lo que constituía un “serio obstáculo para los cálculos de inversión”. Otra objeción al pliego es que los plazos para entrar a funcionar con un gran casino son difíciles de cumplir. “Solamente quien tiene todo armado lo puede hacer“, argumentó un conocedor del mercado de juegos de azar y específicamente de casinos.
Por otra parte, existe preocupación sobre el momento en que se lanzará la licitación, que sería en plena Navidad y con intendentes nuevos, “y cuya forma de pensar no se conoce“, expresó una fuente consultada. Se cree que un nuevo fracaso en la licitación implicaría la pérdida de mucho dinero (en obras, empleos, cánones, etc.), y también de tiempo, que difícilmente se podrá recuperar con posterioridad.